Tercera enunciación
“Este es el pensar-marrano: un rechazo de la excavación de una verdad enterrada a favor de una aproximación an-arqueológica en la cual el futuro del pasado se queda sin explicación, sin calculación, es decir, la posibilidad misma de leer.”
El arte contemporáneo en Tabasco, más allá de la búsqueda de una identidad cultural fija o de una esencia regional estable, se enfrenta hoy a distintos panoramas y tensiones. Frente a los discursos que muchas veces intentan organizar la producción artística bajo formas homogéneas o representaciones cristalizadas de “lo tabasqueño”, el pensar-marrano propone habitar las ruinas, las mezclas, las fracturas y las temporalidades que atraviesan la escena contemporánea, así como la experimentación con el propio cuerpo y la intervención de las imágenes para develar aquello que Jean-Luc Nancy denominó un “decir de otro modo”.
El arte aparece aquí no como una práctica que intenta restaurar un origen puro, sino como una posibilidad de abrir lecturas críticas sobre un presente en crisis. Pensar el arte es también pensar las tinieblas del presente donde dicha práctica se inscribe: sus violencias, sus restos, sus afectos y sus formas sensibles de irrupción.
“El pensar-marrano se relacionaría con un pensamiento an-arqueológico, an-árquico, una práctica crítica que no solamente insubordina, sino que también expone la inestabilidad de los principios de la identidad, la originalidad y la verdad.”
Pensar el arte hoy en Tabasco implica también reconocer las tensiones entre las prácticas artísticas contemporáneas y los dispositivos culturales que de alguna forma intentan normalizar aquello que debe entenderse como arte legítimo. En este sentido, una crítica marrana busca desestabilizar los principios de autenticidad, originalidad y centralidad cultural, abriendo espacio para prácticas híbridas, periféricas, postautónomas, experimentales y abigarradas que muchas veces quedan fuera de los circuitos institucionales tradicionales.
“El pensar-marrano, an-arqueológico, no se reduce a un pensamiento propiamente político, quiero sugerir, sino que representa una práctica crítica, infrapolítica: lo que Moreiras ha caracterizado como la suspensión de lo ético por lo político y lo político por lo ético.”
La escena contemporánea del arte coexiste hoy con formas cada vez más intensas de violencia, precarización y administración de la vida. En Tabasco, estas tensiones atraviesan también las prácticas culturales y las maneras en que el arte se produce, circula y se vuelve visible. Frente a ello, el coloquio propone pensar el arte no únicamente como representación política directa, sino como una práctica infrapolítica capaz de alterar sensiblemente la escena contemporánea: abrir afectos, producir disenso, interrumpir las formas dominantes de percepción y generar otras posibilidades de encuentro, escucha y pensamiento colectivo


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