(1951-1971)
El término de “poeta maldito”, es considerado así al conjunto de escritores que presentan una actitud rebelde en la sociedad, es decir, lo “fuera de lo común” por tener un carácter pulsional de sus actos. Detenimientos policiales, exceso y abuso de sustancias, los cuales los hace catalogarlos como aquellos “fuera de la academia y de la norma”, como si la poesía se tratase de una cuestión regida por el discurso universitario, centrado en la producción y reproducción de la técnica, tratando de idolatrar y alimentar ideales muertos.
En este sentido, la hegemonía poética, aquella que agrupa a los Poetas departamentalizados en un sector, donde la publicación misma de sus obras se vuelven objetos de consumo, de un aura latente por pertenecer al grupo de la academia (de las élites dominantes). Un ejemplo claro en México, fueron las antologías de Octavio Paz (Laurel) aquellas que contemplan a un grupo de escritores privilegiados, elegidos con un cuidado excesivo que no rebasaran el talento de Paz, de ahí que Juan Ramón Jiménez, no fue contemplado para dicha antología.
Los “poetas malditos” tambalean el lugar desde donde se produce la poesía, la devuelven a las calles, con palabras comunes y vivencias, es una escritura de la experiencia fuera del instituto, el retorno al espacio público, en la vida en general, dejando el aura que contempla el escrito y las identificaciones en lo plasmado, originaria del Hacer poético.
La generación Beat fue conocida como un movimiento literario iniciado por los años cuarenta, un grupo de amigos que habían trabajado escribiendo Poesía y prosa, promoviendo un ideal de cultura similar a como inicio el Jazz. Este movimiento social fue adoptado por las masas, apropiándose de una forma de cultura distinta a la hegemonía dominante, que proponía una estructura fija de ideales ortodoxos del arte, mientras que los Beat, hacían del mismo una contracorriente con propuestas que chocaban con el ideal cultural, una contracultura que subvertía los ideales normativos de la expresión artística. Un movimiento que influyo no solo en el arte, sino en demandas sociales, los grupos oprimidos, liberación de mujeres y negros, hippies, homosexuales, todo aquellos que eran concebidos ajenos a la norma.
El movimiento juvenil del 68 italiano estaba atravesado por el lema ¡Quiero ser huérfano!, viendo como las instituciones sociales replicaban un esquema de poder promovido por el gobierno y las nuevas reformas universitarias en la educación, era “una crisis de mitos y de los modelos político-económicos, pero también de valores” como señala Donofrio. Desde el 1967 se empezaba a consolidar el movimiento, para en enero del año siguiente empezar con las manifestaciones organizadas.
La democratización de la educación generó un aumento y demanda por parte de los estudiantes, pero no era ese el problema realmente, sino la educación promovida era insuficiente en la modernidad, era ortodoxa en un mundo cambiante en sus deseos. A la par del movimiento estudiantil se suma el de los obreros, siendo críticos del “Milagro económico italiano” que tendría lugar en los setenta.
Las revueltas eran constantes, los grupos de protesta promovían una discusión alterna sobre cómo resolver y apaciguar los conflictos. El uso de las drogas, como sustancia que altera el sistema nervioso, logra ser un tranquilizante para lo que ocurre fuera. Muchos estudiantes y obreros reclamando los abusos autoritarios, la policía cumpliendo el rol pacificador entre guerra y muerte, represión violenta para la paz. Los movimientos literarios del “Mondo Beat” fueron la corriente por más allá de la normativa editorial, las publicaciones eran una suerte de “generación” en la disputa, Eros Alesi, tuvo aquí su protagonismo.
Eros, tuvo una vida corta, escapó de casa entre los 14 y 15 años, su padre Alesi Felice se comenta que era violento y que por ello se marchó de su casa a temprana edad.
Alesi Eros consumía drogas desde muy joven, incluso su apodo en el grupo que lo recibió y donde viviría sus últimos años, le apodarían Pasticca (Pastilla). Tuvo conflictos con la policía, encarcelamientos, reclusiones en hospitales psiquiátricos y al finalizar la travesía de su vida, escribió el último poema, antes de aventarse en el muro Porto (Poema incluido al final) dejando sus cuadernos olvidados en distintas zonas donde dormían.
Eros Alesi a su temprana edad accedió a una escritura profunda, la caída del muro y de sus escritos se refleja como el intento de despedida de sus padres, quizá eso era lo que quería y que se refleja en sus escritos con las doloras metáforas (Mama Morfina), en medio de las revueltas estudiantiles-proletarias y la represión de la autoridad. Quizá lo que quería era el amor de sus padres.
Todos tenemos una parte de male dictus en la vida.
Querido Papá
Tú que estas ahora en las pasturas celestes, en las pasturas terrenas, en las pasturas marinas.
Tú que estas ahora en las pasturas humanas. Tú que vibras en el aire. Tú que amas a tu hijo Alesi Eros.
Tú que has llorado por tu hijo. Tú que sigues su vida con tus vibraciones pasadas y presentes.
Tú que eres amado por tu hijo, Tú el único que estaba en el. Tú a quien llaman muerto, ceniza, mundicia.
Tú que eres mi sombra protectora. Tú a quien amo en este momento y siento más cercano que cualquier cosa.
Tú que eres y serás la fotocopia de mi vida.
Que tenía 6-7 años cuando te veía Hermoso-fuerte-orgulloso-seguro-arrogante, respetado y temido por los demás, que tenía 10-11 años cuando te miraba violento, ausente, malo, que te veía como un ogro, que te consideraba un bastardo porque golpeabas a mi mamá.
que tenía 13-14 años cuando yo veía que veías perder tu papel.
que yo veía que veías el surgimiento de mi nuevo papel, del nuevo papel de mi madre.
que tenía 15 años y medio cuando yo veía que veías los litros de vino y las botellas de coñac que aumentaban espantosamente.
que yo veía que veías que tus miradas ya no eran hermosas-fuertes-orgullosas, fieras, respetadas y temidas por los demás.
que yo veía que veías alejarse a mi madre, que yo veía que veías el inicio de un normal, dramático desmoronamiento.
que yo veía que veías los litros de vino y las botellas de coñac aumentando considerablemente.
que tenía 15 años y medio viendo que veías que yo escapaba de casa, que mi madre escapaba de casa.
que tú querías representar al duro.
que no detuviste a ninguno.
que te quedaste solo en una casa con dos cuartos, más servicios. Que los litros de vino y las botellas de coñac siguieron aumentando.
que un día, que el día, en el cual viniste a sacarme de los separos secretos de Milán, vi que te veías solo.
que tú querías a tu mujer o a tu hijo o a los dos en aquella casa con dos cuartos más servicios. Que he visto que veías que estabas dispuesto a todo, con tal de recuperarnos.
Que he visto que has visto tu mano tendida en señal de paz, de armisticio.
Que he visto que has visto sobre tu mano un esputo.
Que he visto que has visto tus ojos, lagrimeando soledad incrustada desangre masoquista, punitiva.
Que he visto que tú has visto el deseo de querer castigar tu vida.
Que he visto que veías el deseo de no sufrir que he visto que veías los litros de vino y las botellas de coñac aumentando continuamente.
Que he visto que veías en aquel periodo tu vida futura.
que supe que sabias que tu hijo era un drogadicto, que tu mujer esperaba un hijo de otro hombre (hijo que a ti no te quiso dar).
que he visto que veías pasar 3 años. que he visto que veías que el día 9-XII-69 no viniste a verme al manicomio porque estabas muerto.
que ahora ves que veo que el primero eres tú́. Que juegas baraja con el descarte, haciéndote el descartado. Pero jugando, igualmente, que ahora ves que veo que te adoro, que te amo desde lo más profundo del ser.
Que ahora ves que yo veo que mi madre se lamenta. ALESI FELICE PADRE DE ALESI EROS que ves que yo veo que he huido una vez más hacia la soledad.
que tú ves que yo veo solo una gran, grandísima negrura, la misma negrura que yo veía que tú veías, que seguirás mirando lo que veo.
Querida, dulce, buena…
Querida, dulce, buena, humana, social, mamá morfina. Que tú, solamente tú, dulcísima mamá morfina, me has querido bien, como yo quería. Me has amado totalmente. Yo soy el fruto de tu sangre. Que solo tú has logrado que me sienta seguro. Que tú has logrado darme el cuantitativo de felicidad indispensable para sobrevivir. Que me has dado una casa, un hotel, un puente, un tren, un portón, y los he aceptado; que me has dado todo el universo amigo. Que me has dado un rol social, que pide y da. Que a mis 15 años acepté vivir como ser humano, “hombre”, solo porque estabas tú, que te ofreciste a crearme por segunda vez. Que me enseñaste a dar los primeros pasos. Que aprendí́ a decir las primeras palabras. Que he probado los primeros sufrimientos de la vida.
Que experimenté los primeros placeres de la nueva vida. Que he aprendido a vivir como siempre soñé vivir. Que he aprendido a vivir bajo los innumerables cuidados y atenciones de mamá morfina. Que jamás podré renegar de mi pasado con mamá morfina. Que tanto me ha dado. Que me ha salvado del suicidio o de la locura que casi habían destruido mi salvavidas.
Que hoy 22-XII-1970, que aún puedo gritarle a los demás y a mí mismo, a todo lo que es fuerza noble, que nada ni nadie me ha dado tanto como mi benefactora, protectora, mamá morfina. Que tú eres infinito amor, infinita bondad. Que yo solo te dejaré cuando esté maduro para la muerte amiga o cuando esté tan seguro de mis fuerzas para lograr estar en pie sin las potentes vitaminas de mamá morfina.
La fragancia del mundo
Quisiera tanto regalarte una flor, oh divino ser.
Quisiera regalarte una pequeña flor amarilla con la simple fragancia del mundo.
Quisiera plantar sobre esa flor un pequeño secreto. Y mi altar, solo el mío. Altar que vigilo desde los 19 años con caricias de corazón humano. Altar que hoy en la tarde cubrí con un pañuelo rojo.
Ataúd que encierra mi ser. Altar para los ritos de mi ser.
Y tú en tu espacio de vacío-lleno me observas con la mirada que sacia el ánimo con un fluido vacío-lleno. Con un magnético fluido de ondas llenas-vacías. Que lágrimas escurriendo por las mejillas. Que puff. Puff.
Señora Muerte
Oh querida. Oh señora muerte. Oh serenísima muerte. Oh invocada muerte. Oh indescifrable muerte. Oh extraña muerte. Oh viva la muerte. Oh muerte que es muerte. Muerte que pone un punto a esta saeta vibrante.

