Una crítica marrana a la escena contemporánea en tiempos de la crisis

Primera enunciación: Apuntes, notas, invitaciones.

roberto v

La profanación de lo improfanable es el deber político de la próxima generación.

Giorgio Agamben.

¿Qué puede decir la pintura ante el derrame de petróleo? ¿Qué puede la escritura frente a la desaparición forzada? ¿Qué puede el arte cuando la violencia no cesa, cuando el duelo no encuentra lugar?

Este primer coloquio parte de la inquietud por pensar la creación artística como una práctica crítica capaz de interrumpir la escena contemporánea y desplazar sus coordenadas.

En un presente atravesado por la violencia sistemática y por lógicas cada vez más voraces —tanto a nivel local como global—, se vuelve urgente abrir un espacio de diálogo. Aquí, el arte se aborda desde su potencia de desajuste, en ese punto donde se inscribe lo poiético.

Este encuentro no busca resolver preguntas. Reúne voces —artistas, pensadores, psicoanalistas, escritores— que trabajan desde la fractura, desde la elaboración del resto, desde aquello que no logra integrarse en las formas dominantes de la Cultura.

Asistimos también al agotamiento de la instancia cultural como reguladora e (hiper)reproductora de sentidos y objetos: ese Gran Otro que dicta lo que debe ser la poesía, la imagen o la obra, sostenido por mecanismos de consumo que normalizan dichas formas. Bajo su aparente neutralidad, estas operaciones reproducen exclusión y fijan los límites de lo decible, lo visible y lo pensable.

Ante este panorama, se abre la necesidad de pensar en prácticas menores: gestos, escrituras, imágenes y acciones que intervienen el mundo, desbordan sus límites y habilitan otras formas de sensibilidad y pensamiento.

Las prácticas culturales exigen ser interpeladas por voces heterogéneas y cruces transdisciplinarios que permitan pensar la propia práctica y sus derivas críticas en el presente. Como señala Giorgio Agamben, ser contemporáneo implica “entintar la pluma con las tinieblas del presente”.

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