Por: Patricia Avilez Vélez
Al inicio fue ausencia y deseo, hoy escritura.
Sepultura
Oía sus voces,
Habla una nostalgia helada, de tiempo puro
Paralizado el tiempo, de relojes Dalí
Trascurre lo dolido, lo quebrado
Transfigurada, desfigurada
Un tren zumba y re-tumba
Tumba, Tumba…retumba
¿La tierra vibra o soy una con ella?
Ese nítido paraje, cristalizado, rechinido nítido
De llanto a grito
Alarido desgarrado
¡No me escuchan! ¡No me ven!
Otra vez lo maldito se asoma
Maldita la hora, maldita aquella vuelta en esa esquina
Maldita oscuridad
Abrazo liviano, flotan los significantes
Caída libre, cuerpo fragmento
Susurra, ella sabe mi nombre
Ella me nombro
Ráfaga maldita
El tren pasa, retumba un vacío
Tierra de muertos, sitio fantasma
La pregunta tiene respuesta
Abrazo liviano, mi nombre es
Sepultura…escritura

II Cántico negro
Cuenta la historia, la historia de un mundo profano, cierta ocasión un pequeño polizonte se asomó, traía el cántico maldito. Un susurro del país de los olvidados, sí, donde el reloj gira al revés, y el tiempo se cuelga, goteando un flujo roto y fragmentado.
III Po-ética
Ebriedad maldita, ebriedad poética
Versos negros que rezuman voluptuosidad, un mundo de tinta oscura
Una noche ausencia salió, tropezó con lo maldito y nació deseo


