Raymond Depardon: una mirada a la nada

ITALY. Piedmont region. Collegno near Turin. Psychiatric hospital. 1980.

Raymond Depardon Psychiatric hospital, Collegno near Turin, Piedmont region. Italy. 1980. © Raymond Depardon | Magnum Photos

1 Toda fotografía es un puñado de silencio, instante desmembrado de la agobiante cotidianidad y separado para siempre del que supone un retrato. Depardon lo sabía. Sabía sobre la locura que se espera al fotografiar los mundos, la cabeza es un pretexto para pensar el silencio y los ojos son un disparo de luz que sueñan en la captura del rostro. ¿Qué son los rostros que Depardon buscaba? ¿Qué hay en la fotografía y los fantasmas que carga?

2. Raymond dispara su máquina de tiempo petrificado sobre lo que queda de mi rostro; una mano es un rostro, un abrigo es rostro, una foto es rostro ¿Cómo no saber que los rostros son aquellos que vemos y no un agujero palpitando en el recuerdo?

3. La fotografía es un ojo mirando lo muerto.

Raymond Depardon Psychiatric asylum, Town of San Clemente, Veneto region. Italy. 1979. © Raymond Depardon | Magnum Photos

1 Por momentos la libertad en mis alas destinadas al silencio, en el vuelo que retorna como el amor que pierde su encanto en los pasillos. Es decir, el amor es un puñado de viento escupido para quien vuela bajo. Fármacos, terapias, supuestos nombres que mutilan toda forma de volar diferente. Una jaula negra hay en mí incrustándose en las hondas yagas de mi nombre; no porque me p(r)ese, sino porque porto la condena de mis propias ideas, esas que vuelan por el campo y son atadas a la cordura.

EUROPE. ITALY. Venice. San Servolo hospital. Psychiatric hospital. 1979.

Raymond Depardon San Servolo hospital, Psychiatric hospital, Venice, Italy. 1979. © Raymond Depardon | Magnum Photos

1 No hay edad para la muerte, es decir, no existe el tiempo que transcurra en las jaulas. Si tan solo fuéramos conscientes de que el mundo es un retrato de la infancia, no habría más guerras en el nombre del berrinche, en el nombre de los niños que se creen grandes al encerrar ideas que juegan con el tiempo.

2 Y capturan y cazan todo aquello que galopa contra corriente, esta stultifera navis que porta más razón que cualquiera que se crea rey en la marea, sepulta cientos de historias que quedaron en la lengua; antes del que Amo hablará, antes que pudiera decir que el juego de la razón era más interesante, antes que toda palabra se la llevara con el medicamento de las 7 am… había un juego que quería iniciar, había algo por decir.

Raymond Depardon Italy. 1979. © Raymond Depardon | Magnum Photos

1 Depardon es un hombre de ojo desnudo; mira al mundo con su fría lente que toda captura, incluso a la desnudez más sensata con la mirada fija en los látigos del silencio.

2 Los arboles murmuran al ojo y dejan cantaras que descienden por los ríos de la interpretación, más ahora la gota de letra queda inmiscuida a la desnudez profana del vaivén de la cámara; una gota, un silencio, una pizca de ojo. Todo eso queda en la imposibilidad de decir abiertamente cada cosa donde dirigimos las miradas.

3 Cómplices del pasto; miramos fijamente los rubros que destellan entre el asombro de la pupila y la manera correcta de pensar el instante. Observamos con claridad al fantasma de la razón cuando divide la imagen. Y aún asi se despliega del pasado otra imagen, otra foto, otro silencio que aún no logra decirse.

Somos los creadores de la imagen cada que nos sentamos en el desierto.

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