Una brisa muy joven sopla entre los almendros,
una brisa lejana sopla entre mis labios,
y es el silencio
La otra Orilla, José Carlos Becerra.
El libro que tengo presente es un conjunto de Poemas que reúne la experiencia de escritura en el taller dirigido por Héctor de Paz. Voy a resaltar de entrada un comentario desde mi experiencia de lectura. El lector, pensándolo desde Barthes, también escribe; la lectura es una forma de escritura.
El texto porta en su título uno de los versos de La otra orilla, poema de José Carlos Becerra, poeta tabasqueño cuya forma de ver el mundo y su existencia, culmina en un desborde. Porque, más allá del binarismo moral de lo Bueno o Malo, la experiencia del vivir desborda estos parámetros, la vida es un acontecer y la muerte un punto final, la vida es un acto, la muerte un fin. La escritura poética, en general, permite (siguiendo a Bauman) hacer de la vida una obra de arte. Desde esta experiencia, la muerte no es una interrupción de la vida, es su fin (o más allá), es el punto final cuando un verso concluye.
Dentro del texto, la experiencia de la vida conlleva un sinfín de vivencias que des-bordan lo cotidiano, contamos los días en un dispositivo llamado “calendario”, contamos el tiempo con otro dispositivo. Los momentos de júbilo y de dolor, cada uno de estos están atravesados por un conteo, de forma que esta manera de percibir y representar al tiempo, resulta en una linealidad. El lineamiento temporal es una ficción moderna; el pasado quedo atrás, el presente es un imposible y el futuro es un imaginario incierto.
No obstante, la escritura poética rebasa esta forma rígida de la experiencia, posibilita un exceso del sentido que abre lugar a una formación de múltiples significaciones, porque finalmente el humano no se condensa en un sentido, el lenguaje permite comprender el mundo desde la historia de cada quien, por ello la idea de “Partir”, no implica solamente un “Dejar”, también implica un “Volver” siguiendo a Yaremi: El aire es tan sofocante aquí abajo que incluso la oscuridad me abraza, en esta incertidumbre navego en la ilusión inexistente de una mínima posibilidad de volver; volver, volver, volver…
O como resalta Zaydi: Hoy me marcho no por opción sino por necesidad, hoy regreso y decido volver a vivir.
La existencia que involucra a la vida, siempre es un hacia afuera, una búsqueda de algo que tendrá lugar en el exterior y que dentro mío eso falta. Debido a que algo nos falta, estamos en movimiento, por eso es una ex -sistencia, porque el soporte es afuera y la búsqueda del sentido (que no es más que la búsqueda de una ubicación) es necesaria, para ubicarnos. Comenta Roberto Velazquez Pacheco: Estas en la orilla de los minutos, la marea se expande recuperando lo suyo sin astros que ubiquen como faros, la madrugada no atina a descifrar las señales para tejer el día todo es noche adentro, en esta playa imantada.
La existencia es una singularidad, vivir no implica una sola forma de identidad, no hay un antifaz de verdad que dicte como se ha de vivir, bajo que criterios morales habremos de existir y los dogmas impuestos que debemos seguir. Esto resulta un sometimiento e imposición que catalogan al cuerpo a la experiencia/violencia de lo común. La idea de la verdad única e incuestionable del Dogma por seguir como forma de única verdad hegemónica, es risorio. Ya lo dijo Nietzsche desde tiempo atrás, preguntándose ¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente… Jackeline nos comenta, Ese instante cuando la duda acaricia tu lengua mientras el cansancio y la rutina te esperan ansiosos a la salida de la iglesia y la verdad que corre desesperada hasta ti es aplastada por los aplausos y amargos presagios susurrados por aquellas esposas que durante tantas noches mientras la tranquilidad se fue de copas, ellas en compañía de la melancolía vieron como en el acta de matrimonio escritas con tinta de reloj las palabras sirvienta y concubina por fin se manifestaban.
Vivir, existir, volver y escribir: A falta de una definición concreta de la poesía, pues de-finirla, es darle fin, la existencia en el mundo es una poética de la experiencia; lo que vemos en el libro, son una parte de la vida de los autores, más allá de si es verdad o mentira; la poesía es exceso de esto, es el caos hecho escritura, pues la existencia, en esencia, es exceso de vida.

